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lunes, 28 de junio de 2021

HOMENAJE POÉTICO A LOS ESQUILADORES

 

Estamos a finales de junio  y es  tiempo de esquileo en nuestro pueblo y aldeas y en otros lugares cercanos al nuestro.Viví esta experiencia en casa de mis padres, de mis tíos y de mis abuelos paternos , en muchas casas de Salvacañete y sus aldeas  y en otros pueblos cercanos donde acompañé a mi padre como manillero de la máquina de esquilar junto a otros  familiares y amigos de nuestro pueblo.Era la década   de los años 1960,cuando tenia  entre 13 y 17 años. Aprendí muchas cosas relacionadas con esta profesion que incluí en mi libro TIEMPO DE TRASHUMANCIA.Ediciones Rodeno y colaboración Excmo Ayto de Salvacañete.Cullera , 2012. Les dediqué un poema homenaje a los esquiladores de nuestro pueblo que incluí en ese libro y que os hago llegar hoy.

Dedicado a mi padre, Mariano López Marín, a sus hermanos Miguel y Félix López Marín, a mi tío Amador Marín, al tío Telesforo Yuste, a Pantaleón Moreno  y a esas personas que anteriormente  se dedicaron al esquileo del ganado y a las que  todavía se dedican en nuestro pueblo a esa tarea hermosa en unas tierras serranas unidas íntimamente a la ganadería.

 

 



      Un esquilador en su dura tarea.

Llega junio y en primavera

se inicia el esquileo

las ovejas han llegado

de los pastos del invierno

de tierras más cálidas

los pastores han vuelto

con sus rebaños trashumantes

hasta pastos más frescos

aquí en Salvacañete

en sus aldeas y rentos.

 

En cuadrilla y en familia

los técnicos del esquileo

esquiladores de antaño

con tijeras o con manilleros

moviendo las máquinas

en singular movimiento

con su trabajo importante

de constancia  y esfuerzo.

 

Llegan a cada casa

día grande y de esfuerzo

las ovejas están embachadas

para que el calor ablande el cuerpo

se desprenda bien la lana

y haga fácil el esquileo.

Los ayudantes manean ovejas

el esquilador encorvado y presto

va quitando la lana

a ovejas y moruecos

buenos vellones se guardan

entre olor a “mugre” y a “moreno”.

El ruido de las tijeras

el sudor de los bacheros

el olor a mugre y lana

son ejemplos certeros

que están en plena faena

el día del esquileo.

 

Hay un momento de pausa

descansan todos contentos

beben aguardiente o vino,

comen dulces caseros

hay que cuidar bien a todos

por tanto y tan gran esfuerzo.

 

Se reanuda el trabajo

un esquilador pide moreno

para tapar una herida

de un corte a un carnero;

otro gastará una broma

a algún zagal despierto

haciendo “sacar la vedija”

del agua en la que han puesto

un trozo de lana  fresca

recién cortada a un cordero

un “primal” que se ha guardado

como “ mardano” el primero

“pinta” muy bien corriendo ovejas

da buenos corderos.

 

Va  pasando el día

los esquiladores acusan el esfuerzo

sus espaldas encorvadas

dan fe de ello.

Los bacheros sudorosos

trajinan con denuedo

atando y desatando ovejas

que salen y entran del bache con estruendo.

Han acabado un “bache”

otras entrarán de nuevo

hasta acabar el rebaño

y terminar el esfuerzo

quedando las ovejas limpias

y los vellones dispuestos

para la venta algún día

cuando venga algún lanero

que la llevará para limpiarla

a algún famoso lavadero

de una industria textil

que la transformará en nuevos

hilos de lana hermosos

con los que confeccionar con esmero

diversas prendas de lana

para todos los tiempos.

Otra lana se guardará

para hacer colchones nuevos

lavada y muy limpia

dará calor en invierno

en esas camas mullidas

de alcobas de otros tiempos.

Otros vellones  viajarán

a un lugar de gran abolengo

muy ligado a Salvacañete

Tramacastilla con gran lavadero

con vieja industria textil

mantas, cobertores y otros enredos.

Algunos vellones mas

se transformarán en nuestro pueblo

en viejos telares artesanos

frecuentes en otros tiempos

El Batán, La Herrería, Casa Nueva

Casas Nuuevas  y en el propio pueblo

lienzos, cordellates y mantas

toda clase de géneros

necesarios para el hogar

trabajados con esmero.

 



Ha acabado el día,

ha terminado el esquileo

sobre las lomas peladas

salen ovejas y carneros

con sus pieles recién ameradas

con el clásico hierro

del nombre del propietario

marcado con pez de nuevo.

 

Ha sido un gran día

de trabajo y de esfuerzo

para la cuadrilla de esquiladores,

para los fuertes bacheros,

para la cocinera de la casa

que no descansa un momento,

gazpachos para almorzar

con tajadas de magro añejo

pepinillos envinagre

y alguna fruta del tiempo,

cocido para comer

hecho con mucho esmero

con carne de alguna res

matada para el momento

o una suculenta paella

toda llena de tropiezos

de buen pollo de corral

o de estupendo conejo.

Por la noche judías

y algunos otros enredos

hay que cuidar muy bien

a los que trabajan en el esquileo

sean  esquiladores o manilleros

el pastor y los bacheros

todos son importantes

en un día duro y pleno.

 

Por la noche merecido descanso

los huesos duelen por momentos

al día siguiente un nuevo  rebaño

en esta aldea o en otro rento

en nuestro pueblo querido

o en otro cercano al nuestro

de la provincia de Cuenca

o del Rincón de Ademuz señero,

lugares entrañables

recorridos por salvacañeteros

esquilando ganados

para ganar algún dinero

en días de junio y julio

cuando el verano viene de nuevo.

 



A vosotros esquiladores

quiero dedicar estos versos

a Telesforo Yuste

que esquilaba machos con esmero

y que después acompañó

a otros en el esquileo;

a Mariano,  Felix y Miguel

esos hermanos,” los Pesetos

a Amador Marín Y Pantaleón

al que llamaban Moreno,

a otros anteriores también

que trabajaban atentos

con sus tijeras famosas

esquilando ovejas y carneros.

Esquiladores serranos

profesionales del esfuerzo

entregados a su tierra

a los rebaños repletos

de buenas ovejas serranas

esquiladas con esmero

con dedicación plena

con técnica y con salero.

 

Todavía  hoy en día

habéis dejado  refuerzo

de otros más jóvenes

dedicados al esquileo

con máquinas eléctricas

que han dejado para el recuerdo

la viejas tijeras

y las máquinas de manillero

viejos recuerdos de hace años

herramientas de otros tiempos

segunda mitad del siglo XX

años de grandes esfuerzos.

 

Ahí ha quedado patente

en aldeas y numerosos rentos

vuestra dedicación plena

con trabajo y  con esfuerzo

a esa profesión de esquilador

que me trae buenos recuerdos

cuando acompañaba a mi padre

como manillero bien contento

trabajando de sol a sol

para ganar algún dinero

recorriendo muchos lugares

entre ovejas y carneros,

viviendo experiencias  inolvidables

y todo el día aprendiendo

ese saber popular

de nuestras gentes y pueblos

heredado desde antiguo

transmitido con esfuerzo.

 

Hoy quiero recordar

a esos que recorrieron

esquilando los rebaños

nuestras  aldeas y rentos,

los pueblos cercanos

todos de buenos recuerdos,

viejos esquiladores,

trabajadores eternos

desde que rayaba el día

hasta que el sol iba cayendo

con sus espaldas encorvadas

y quitando a los carneros

esos vellones de lana

para que el verano sea fresco

lana que un día fue tesoro

de estos lugares nuestros

valor en alza constante

hasta que llegaron productos nuevos.

 

A vosotros, viejos  esquiladores

van dedicados estos versos

como  mi  mejor homenaje

a vuestro gran esfuerzo

en años duros y difíciles

cuando para ganar algún dinero

trabajabais de sol a sol

durante  muchos días con denuedo

con constancia y dedicación

valores  que son eternos

entre ganados  serranos

por nuestras aldeas y rentos,

por esos pueblos  cercanos

donde habéis dejado amigo sinceros.

Viejos esquiladores

profesionales del esfuerzo

entre ganados trashumantes

olor a mugre y moreno

grandes profesionales

de este Salvacañete nuestro.

 

Mariano López Marín
Landete,14 y 15 de Agosto de 2001.Utiel, 21 de diciembre de 2001.

 







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